Adolescentes y tutores comparten una merienda especial, juegos de mesa y un espacio para agradecer el año.
En las salas del CDI armamos mesas, preparamos snacks y dedicamos la tarde a la convivencia con adolescentes del programa. Hay risas, conversación y un cierre de gratitud por lo vivido en el año.
Voluntarios ayudan en la logística y acompañan a cada grupo. Es una misión sencilla, pero muy esperada por los jóvenes.